Fuentes web
Entradas
Comentarios

….se hace camino al andar.

Un gran poema de Antonio Machado con el que creo que es perfecto empezar esta nueva entrada.

Lo digo porque desde que hemos estado aquí, no hemos parado de ir a visitar sitios, Cliffs of Moher, Killarney, Dublín, Cork….todos unos lugares muy diferentes pero con algo muy en común, todos son unos lugares extraordinarios que hay que visitar.

Pero esta entrada está dedicada a una ciudad que a simple vista no parece gran cosa, con aspecto de una antigua ciudad industrial venida a menos y un tanto apagada. Pero solo es lo que aparenta, porque Limerick, aunque algunos no se hayan dado cuenta, es una gran ciudad, no será la más bonita, ni la más animada y ni la más extravagante, pero Limerick tiene un encanto del que solo puedes darte cuenta cuando estás ahí.

Pues bien, esta vez fuimos a Limerick porque “Nils”, un colega de Félix,  tuvo la cortesía de invitarnos incluso sin conocerme a mi de nada. Nos abrió las puertas de su casa de par en par como si fuésemos viejos amigos sin escatimar en nada. Nos hizo de guía por la ciudad enseñándonosla y explicándonos lo que sabe mientras andábamos.

Nuestra visita coincidía con la fiesta de despedida de Nils, ya que este señor ha decidido irse a Alemanía (con dos cojones xD).

No solo Nils nos abrió su casa, sino también su jefe (no me acuerdo del nombre xD), y pudimos disfrutar de una barbacoa con compañer@s del Nils y amigos. Después de esto, nos fuimos a ver carreras de perros xD, lo divertido o al menos para mi, no es en sí ver correr a los perros (que a veces lo es) sino, la atmósfera del lugar y las risas que te echas conversando con la gente.

Posteriormente, decidimos irnos de fiesta para conocer algunos lugares de Limerick.

Finalmente cogimos un taxi y nos fuimos a casa de Nils a dormir (mientras Nils y Félix hablaban yo me quedó to dormido y aunque me despertaron para comer un trozo de pizza, no hubo manera xD).

Félix: no había manera de que te despertaras porque estabas fundido; yo no sé cómo pude aguantar porque la noche anterior sólo dormí un par de horas. Por cierto, para los que me conozcan en persona. Nils es el único amigo que tengo que es más alto que yo… Me saca un centímetro y medio, jajajaja.

This slideshow requires JavaScript.

Mucho tiempo sin escribir una entrada…..ahora toca intentar ponerse a escribir las cosas que nos han pasado desde la última.

Pues una de ellas fue una cena que hicimos una gentecilla Suiza, Esther (una compi de la uni) y yo.

Por nuestra parte hicimos una típica Tortilla de Patatas xD y por parte de los Suizos un plato también típico älplermagronen.

This slideshow requires JavaScript.

En las fotos podéis apreciar que bien salió la cena :=) , la verdad es que todo estaba muy rico.

Y como no, para rematar la Faena, nos pusimos a jugar con chupitos de Jagermeister al Jungle Speed xD (Ya podéis imaginaros como acabamos xD).

       La verdad es que al menos en tema de comida y diversión no nos podemos quejar xD.

Este sitio, Mr Waffle, lo conocimos cuando fuímos el primer día a alquilar las bicis, y aunque vimos ese fabuloso cartel que decía “Crepes de Nutella por un euro” no fuímos a probarlos hasta días después.

Que mal habíamos hecho al esperar tanto xD. Esos crepes son fantásticos y encima bastante grandes.

Así que como os podéis imaginar hemos vuelto a ir los dos juntos, por separado y con más gente, porque perderse esta genial oferta y no ir nunca debería considerarse delito xD.

 

 

 

 

 

 

 

Si, en el tiempo que Félix se come uno, yo me como dos xD. Así que estoy engordando xD

Este lugar está ubicado haciendo esquina entre University Rd y Newcastle Rd, pegado a un Tesco (Que grandes los Tesco, son como los Mercadona xD).

 

Si señoras y señores, aunque no lo parezca, no solo de pasta, huevos fritos, patatas y precocinados viven los hombres solteros, sino que nos alimentamos de más tipos de comida, he aquí unas fotos para corroborarlo xD.

This slideshow requires JavaScript.

Si solo son unas fotos estúpidas de nuestra compra y de Félix pensando que comprar (si, después de pensar durante 10 min que tipo de arroz coger si Bomba o Normal, alfín se decidió).

No sé si alguien se ha dado cuenta… Os hemos contado cómo pateamos Dublín, mostrado algunas fotos de Cork y el anillo de Kerry, pero… ¿por qué no hablamos de la ciudad en la que estamos viviendo?

Antes de venir aquí, tanteamos una lista de unas veinte ciudades de Irlanda, Irlanda del Norte y Reino Unido, recopilando variada información de todo tipo a través de amigos e Internet. Cuando llegó el momento de tomar una decisión definitiva, ambos no tardamos prácticamente nada en consensuar la elección final: Galway, así se llama la ciudad. No es una ciudad tan grande como Dublín, Cork o Limerick ―por nombrar algunas―, pero actualmente es la segunda ciudad irlandesa que más turistas recibe cada año y una de las diez ciudades europeas con mayor desarrollo económico, ¿por qué será? Podríamos responderlo en palabras, pero mejor será que os vayamos hablando de ella y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Hasta mediados del siglo XX, en esta ciudad, situada en la costa oeste de Irlanda, se encontraba uno de los principales puertos comerciales del norte de Europa. Mucha mercancía procedente de América hacía en Galway su primera escala antes de dirigirse a su destino final, es por ello por lo que era considerada una ciudad marinera, lo cual podría explicar el carácter amable y abierto de sus habitantes, acostumbrados desde hace tiempo al ir y venir de gente de toda clase. Había pasado ya varias veces a su lado ―está junto a un parking para bicis en el que dejo la bicicleta casi a diario― ignorándolo cuando de pronto una tarde, vete tú a saber porqué, mi mirada se percató de su existencia y no pude reprimir el mirarlo con detenimiento.


En recuerdo/a la memoria de los navegantes perdidos en el mar” viene a decir la inscripción. Es un hermoso detalle hacia aquellos que van y vienen de Galway; a aquellos que por su elección, profesión o vocación se echan a la mar alejándose de tierra firme; a aquellos que no se sienten de ninguna parte y sí de todas. ¿Os habéis fijado en él con atención? Echándole un vistazo puede pareceros simplón, feo, cutre… A mí me fascina. Sí, es lo que tiene la subjetividad, hay cosas que se perciben como una soberana mierda y otras te emboban y atrapan de manera invisible ―tenía mucha razón Saint-Exupery cuando escribió donde reside lo esencial―. Me encantan las dos partes físicas en que se divide el monumento: la parte lisa de la izquierda donde se halla la inscripción me recuerda al casco de un barco que se hunde por la eslora; la rugosa que lo abraza, a un embravecido piélago. Creo que no hace falta irse al mar o a su análogo seco, llamado desierto, para perderse… ¿Quién nunca estuvo perdido o desorientado en tierra firme? Afortunadamente, siempre amanece ―aunque no sea por donde uno se espera, jejeje―

Si algún día os dais una vuelta por el Anillo de Kerry y el Parque Nacional de Killarney, podréis ver panorámicas como estas. Alguien dijo una vez que una imagen vale más que mil palabras, así que os dejo con aquello que nuestros ojos ya vieron. Que os guste.

This slideshow requires JavaScript.

El último sábado de julio, nuestras previsiones iniciales pronosticaban una ruta en bicicleta, lo cual finalmente no sucedió porque nos propusieron ir a Cork el sábado y el domingo hacer un tour por el anillo de Kerry, plan al que no tardamos en sumarnos.

Esta vez no podemos relatar ninguna ruta concreta porque, dado que el objetivo principa era el tour por el anillo de Kerry, recorrimos en hasta dos ocasiones la distancia que separa la estación de autobuses y la oficina de turismo. Me sentí como una bola de pinball que golpea una y otra vez contra la misma pieza, sólo que aquí no se sumaba ningún punto. Todos teníamos curiosidad por ver la universidad, inaugurada en 1845, es un bello espacio por el que pasa el río Curraheen ―un afluente del Río Lee, que recorre Cork―, muy cuidado y por el que merece mucho la pena darse una vuelta, que supo a reposo dada la época del año en la que nos encontramos, vacía del estridente ambiente de aulas colmadas por más de un estudiante.


Bien entrada la media tarde, fuimos a echar unos tragos a una acogedora taberna irlandesa por Coburg Street en la que hubo tiempo para echar algunas partidas a un divertido juego de cartas. A medianoche llegamos a nuestro techo por siete horas ―tocaba madrugar para ir a la estación de autobuses, Killarney esperaba―, un hostal en el que compartimos habitación junto a otras ocho personas. Una de ellas, situada en la hilera de literas opuesta a la nuestra, roncaba que daba gusto pese a los inútiles intentos de sonora disuasión desde camas adyacentes. Una vez más recordé que el defecto puede ser ventaja y no tardé demasiado en encontrarme con Morfeo.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.